Puerto Vallarta cuenta con más de 170 años de historia. El Centro y la Zona Romántica muestran la arquitectura tradicional mexicana; la icónica parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y el animado Malecón definen la ciudad, con fachadas encaladas que recuerdan su raíz de pueblo pesquero.
Entre la Bahía de Banderas y la Sierra Madre, Puerto Vallarta deslumbra por su belleza natural: playas extensas como Playa Los Muertos, la Isla del Río Cuale con su mercado de artesanías y museo, y el Malecón, donde las presentaciones callejeras animan los atardeceres.
La gastronomía es otra gran razón para visitar Puerto Vallarta: mariscos frescos, como el pescado zarandeado. Recorre el Mercado Municipal Río Cuale y prueba tacos de marlín ahumado en un carrito callejero. Termina con una copa de raicilla y un pedazo de pay de coco.
Descubre qué hacer en Puerto Vallarta: recorre el Malecón, visita la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe y explora el Parque Nacional Marino Los Arcos. No te pierdas los jardines botánicos y el Mirador de La Cruz para vistas increíbles.
Practica actividades como tirolesa entre la selva, talleres culturales y visitas a galerías de arte. Prueba platos tradicionales en los mercados y participa en recorridos y eventos para vivir a fondo Puerto Vallarta.
Paseo marítimo con arte y tiendas.
Iglesia emblemática con arquitectura impresionante.
Área protegida ideal para snorkel.
Flora diversa y senderos escénicos.
Punto panorámico con vistas impresionantes.
Para llegar a Puerto Vallarta vuela al Aeropuerto Internacional Lic. Gustavo Díaz Ordaz (PVR). Del aeropuerto al centro son 20-30 min en taxi (~$60-70 USD) o en autobús local (~$0.50 USD). También hay servicio de shuttle.
Para moverte, el transporte público se basa en autobuses locales, fáciles de identificar. Hay muchos taxis; acuerda la tarifa antes de subir. En el centro conviene caminar. Para las playas del sur considera taxis acuáticos.
Consejos para primerizos: lleva pesos pequeños para el pasaje y los vendedores ambulantes. Si piensas rentar coche, ten en cuenta que el estacionamiento puede ser complicado. Consejo práctico: acuerda la tarifa del taxi antes de subir.
Disfruta la comida tradicional de Puerto Vallarta: pozole, chiles en nogada y churros. Aquí se cena tarde y las conversaciones suelen alargarse, muchas veces acompañadas de café en las cafeterías del barrio.
Prueba la cocina local en lugares como La Palapa - conocida por su ambiente frente al mar - y Joe Jack's Fish Shack para mariscos informales. Reserva con anticipación en Café des Artistes para una experiencia de alta cocina.
Alta cocina francesa; reserva anticipada recomendada.
Comida mexicana clásica en la playa, ambiente relajado.
Mariscos frescos en ambiente casual y divertido.
Restaurante mexicano animado con raciones generosas.
En Puerto Vallarta se mantienen vivas tradiciones como el Día de Muertos (1-2 de nov.), con ofrendas y procesiones, y la fiesta patronal de San Miguel Arcángel (29 de sept.), que reúne misas y celebraciones comunitarias en los barrios.
También hay festividades contemporáneas: instalaciones artísticas y conciertos en barrios. El Festival Internacional de Cine y el Festival Gourmet Internacional atraen público y ofrecen actividades culturales y gastronómicas por la ciudad.
Celebración de Día de Muertos con ofrendas y desfiles en noviembre.
Evento internacional de cine con proyecciones y charlas en marzo.
Recorridos de galerías con arte local, jueves de octubre a junio.
Evento culinario con cocina local y chefs destacados en abril.
Fiesta patronal con misas y festejos comunitarios en septiembre.
Carnaval con desfiles y fiestas en febrero y marzo.
El mejor viaje a la playa que he hecho en años
Playa Los Muertos es simplemente espectacular. El agua está calientita, las sillas de playa son baratas y siempre hay alguien pasando a vender coco fresco. Toda la zona del malecón es muy fácil de recorrer y nunca se siente agobiante.
Disfruté cada momento en el Malecón
Caminar por el Malecón al atardecer es una experiencia única. Artistas callejeros, esculturas locales y puestos de comida por todas partes. La brisa del mar hace que el paseo sea de lo más agradable. Probé unos tacos de birria en un puesto callejero y estaban absolutamente deliciosos. Sin duda, uno de los momentos más memorables del viaje.
Mucho más que playas
Vine por las playas, pero la Zona Romántica me conquistó por igual. Calles empedradas, edificios llenos de color y restaurantes increíbles en cada esquina. La escena gastronómica es fantástica: mariscos frescos, baratos y riquísimos. Es de esos lugares que te van sorprendiendo a cada vuelta que le das.
Un destino ideal para escapar del invierno
Viniendo de un invierno canadiense de lo más crudo, este lugar se sintió como un sueño. El clima en diciembre es perfecto: cálido pero sin agobiar. Estuve en Playa Camarones, que es más tranquila que las playas principales, y valió totalmente la pena. Comida, gente, paisajes.. todo de primera.
El lugar perfecto si te encanta el mar
Hice snorkel cerca del parque marino Los Arcos y fue una pasada: muchísimos peces y el agua clarísima. Los recorridos en lancha son accesibles y los guías muy amables. Todo está bien organizado y nunca te sientes con prisa. Una opción excelente para los amantes del océano.
Una escena gastronómica que no defrauda
Me recorrí la ciudad comiendo de punta a punta y no me arrepiento de nada. Pozole, ceviche fresco, churros de madrugada.. todo estaba increíble. El mercado cerca de la Calle Libertad tenía un montón de opciones y todo a buen precio. No se salten los locales de siempre: le dan mil vueltas a los restaurantes turísticos.